LA CACERÍA. Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich.

El Marqués de Cambereche es propietario de una finca en un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme [parodiando la obra literaria cumbre de la Lengua Española :-)]. En dicha finca existe un coto de caza donde conejos, perdices, y liebres son mimados para satisfacer las aficiones cinegéticas del Marqués y de sus amistades.

Este fin de semana, el Marqués de Cambereche ha invitado a un matrimonio amigo, compuesto por el Sr. Antonio y la Sra. Alicia. Y allá al coto se fueron los tres, a una hora temprana, provistos de sus respectivas escopetas, la canana repleta de cartuchos, tres perros que, como sus amos, no tienen ni puñetera idea de cazar, y dispuestos a no dejar ni títere con cabeza a fuerza de fogonazos de sus modernas armas de repetición. Pero como los Señoritos detestan mancharse las manos con la sangre de sus victimas [entiéndase tal y como suena], el Marqués de Cambereche ha ordenado a tres trabajadores de la finca ejercer de peones en la cacería.

La jornada de caza resultó un completo éxito. Tras el buen humor del camino, pronto aparecieron las piezas y sonaron los primeros disparos. Aunque los tres son muy malos tiradores, la abundancia de caza facilitó la obtención de unos excelentes resultados cinegéticos. Concluida la mañana, los peones hicieron recuento de las piezas cobradas. Había cuatro conejos, cuatro liebres, y cuatro perdices.

Los escopeteros no recordaban muy bien quién había matado todas las piezas, pero los tres recordaban haber abatido, al menos, un animal de cada especie. No les importaba la caza en sí, pues, por no despellejar, o desplumar, a los animales, era su intención regalar las piezas a los peones. Discutían la autoría los blancos tomándola como un trofeo. Por ello, preguntaron al jefe de los peones cómo debían repartirse el honor de haber abatido las piezas restantes.

- Estadísticamente -dijo el peón, sonriendo-, el Sr. Marqués ha necesitado 4 tiros para abatir un conejo, 8 para una libre, y 4 para una perdiz. El Sr. Antonio, 5 para un conejo, 2 para una liebre, y 2 para una perdiz. Y la Sr. Alicia, 4 para un conejo, 5 para una liebre, y 7 para una perdiz. En tota se han disparado 61 tiros.

¿Sabrías decir qué piezas mataron cada uno de los cazadores?.

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