06- LOCALIZACIÓN DEL DEFECTO GÉNICO. Y COMPROBACIÓN GENÉTICA. EN ATAXIAS CEREBELARES. Por Miguel-A. Cibrián, y Cristina Fernández, ambos pacientes de Ataxia de Friedreich.

Como ya se ha dicho, un gen es la unidad física, funcional y fundamental de la herencia. Es una secuencia de nucleótidos ordenada y ubicada en una posición especial de un cromosoma. Contiene el código específico para la elaboración de un producto funcional: proteína. La base genética se halla en los tripletes de bases nitrogenadas. Más de 3.000 millones de pares de bases, nucleótidos emparejados, se retuercen para formar la cadena helicoidal del ADN (ácido desoxirribonucleico) y determinan la secuencia genética. La expansión anómala repetida de triplete de nucleótidos perturba la conversión normal de aminoácidos a proteína.

A pesar de lo dicho en el párrafo anterior y a diferencia de cuanto ocurre en las SCAs y en DRPLA, las dos Ataxias Episódicas, EA1 y EA2 (iniciales del inglés Episodic Ataxia), el defecto no está causado por repetición de nucleótidos sino, respectivamente, en mutaciones en los canales del potasio y del calcio. Ambas son conocidas como canalopatías.

En los demás tipos (SCA's y DRPLA), el defecto sí tiene origen en repeticiones de nucleótidos, pero hay ligeras diferencias entre unos y otros: Mientras en una mayoría la repetición es de trinucleótido CAG (citosina, adenina, guania), en SCA8 el trinucleótido que repite es CTG (citosina, timina, guanina). Y un caso especial es la SCA10, en la cual, la repetición no es de trinucleótido, sino pentanucleótido ATTCT (adenina, timina, timina, citosina, timina). Otra pequeña diferencia está en SCA6 donde aunque el triplete sí es CAG, se sitúa en el canal del calcio como la mutación de la EA2, pudiéndose presentar la enfermedad algunas veces en forma de ataques o episodios.

La codificación contenida en estos nucleótidos repetidos está implicada en la elaboración de cierta proteína. Salvo excepciones, la proteína en cuestión suele ser conocida como ataxina seguida de la correspondiente numeración del tipo de ataxia autosómica dominante. Por ejemplo, ataxina-1 en la SCA1, o ataxina-3 en la SCA3.

Mientras desde el punto de vista clínico estas ataxias hereditarias autosómicas dominantes tienen muchos aspectos similares que pudieran dificultar la clasificación, la genética resulta clarificadora: En ella, cuando la prueba genética está disponible (descubierta), se encuentra la diferencia aún cuando los cuadros sintomatológicos sean muy parecidos: Cada tipo de las ataxias autosómicas dominantes tiene el defecto génico en un lugar distinto. Es decir, en los casos que es posible acudir a una prueba genética, ahí se tiene un poderosa herramienta para confirmar o descartar los diagnósticos clínicos. No obstante, no es tan sencillo como pudiera parecer a primera vista: No es posible inspeccionar el genoma humano sin saber qué se busca ni dónde buscarlo. Por tanto, se necesita en primer lugar un diagnóstico clínico o un prediagnóstico que reduzca la búsqueda a determinadas áreas del genoma. Este prediagnóstico solamente puede hacerlo un especialista médico (generalmente neurólogo) comparando los síntomas del paciente con los del cuadro sintomatológico descrito para cada tipo. Una vez diagnosticada clínicamente la enfermedad, la prueba genética pasa a ser obra de un genetista.

Realizar una prueba genética no es una tarea simple o fácil, pero explicar las técnicas de laboratorio ni sería posible desde nuestros conocimientos, ni sería objetivo de este manual. Lo que sí podemos y debemos afirmar es que resulta sumamente fácil y simple para quien se somete a tal análisis. La prueba genética se realiza a partir del ADN de dos o tres pequeñas muestras de sangre. Por tanto, el interesado solamente tiene que extender su brazo y permitir la extracción... lo demás es cosa de los especialistas del laboratorio genético. En España las pruebas genéticas, siempre que sean consideradas convenientes y prescritas por un Dr. de la Seguridad Social, tienen carácter gratuito tanto para posibles afectados como para sus familiares y parejas, y es sufragada totalmente por este Organismo... aunque es muy probable que, mediante convenios, la Seguridad Social pida realizarlas a laboratorios privados.

Esta prueba genética no sólo es una excelente oportunidad para confirmar un diagnóstico clínico en posibles afectados sintomáticos, sino también es aconsejable para personas asintomáticas que por sus vínculos de familia con pacientes, pudiera sospecharse de ser portadores (afectados en el futuro) cuando necesiten realizar una planificación familiar con datos al respecto.

Es fácil adivinar y comprender la congoja de ambos padres cuando uno de sus primeros hijos es diagnosticado con algún tipo de ataxia hereditaria. Esa incertidumbre, si hubiera prueba genética disponible para ese tipo, concluiría con una simple extracción de sangre a los niños y un posterior análisis en laboratorio. Sin embargo, por razones psicológicas, salvo en edad adulta como el caso de la citada necesidad de planificación familiar, no se recomienda realizar dicha prueba a niños que aún no hayan desarrollado síntomas de padecer la ataxia hereditaria.

Las leyes sobre análisis genéticos indican que para llevarlos a cabo es necesario el consentimiento del paciente, o el de sus padres o tutores si éste fuera menor de edad.