70- Artículos personales relacionados con Villanueva: "Vale más maña, que fuerza"
Por Miguel-A. Cibrián.

Nota previa: "Villanueva de Odra es la población rural donde nací, en el año 1954... y, salvo los cursos que estuve en internados durante mi época de estudiante, he vivido hasta mis 61 años. Actualmente, resido en la ciudad de Burgos".

Plaza de Villanueva de Odra... Foto de Rafael Alonso Motta

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Recuerdo una tarde gélida de invierno en un bar del pueblo (bar de "La Montoriana", hoy "Conchy") junto a dos amigos. Las consumiciones (cervezas o refrescos) estaban sobre la barra. Yo, además del botellín, solía pedir vaso. Los pacientes atáxicos entenderán perfectamente el porqué: En tiempos fríos apenas tomaba un sorbito de cerveza, o sea, allí se quedaba toda... y eso se disimulaba mejor dejando la mitad en cada recipiente... Trataba de tomar poco líquido fuera de casa. La verdad es que, con frío, tenía que ir corriendo a mear inmediatamente después de beber. Y menos mal que allí se podía mear en la calle... sin pérdida de tiempo :-)

Estábamos los tres solos en el bar, y nos entreteníamos jugando en un futbolín. Nunca nos jugábamos nada a tal juego... ni siquiera quién debía meter las monedas... Ninguno de los tres éramos expertos... por lo que el pasatiempo se limitaba a dar puntapiés a la bola, sin ton ni son... Mi especialidad era golpear la bola con el defensa derecho... y, en más de la mitad de las veces, se colaba, como un misil, en la portería contraria... Parecía imposible pasar la bola entre la maraña de futbolistas, incluidos los del propio equipo... pero el chupinazo se colaba directamente. Ignoro por dónde pasaba... Desde luego, yo nunca apuntaba :-)

En el bar entró un vecino del pueblo y pidió una copa. Alternamos la conversación con él, con el juego del futbolín... bien fuera deteniendo la bola, o desentendiéndonos de la misma.

Poco después, se detuvo un coche a la puerta del bar. Y entró un conocido tratante de ganado vacuno. El vecino le invitó a una copa. Y se liaron en continuar el tema de la compraventa de una vaca cercana al parto, que habían iniciado días antes...
A priori, el asunto parecía una conversación interesante. Por lo que abandonamos el futbolín, y volvimos a la barra, para no perder detalle del trato.


Bueno... era más pasatiempo que trato... Ni el vecino tenía ganas de vender la vaca, ni el tratante iba a comprarla... puesto que compraba animales para el matadero, y, para vida, solamente si olía ganarse un suculenta cantidad de dinero haciendo de intermediario (o sea, revendiendo la vaca).
Tras varios minutos de conversación, el tratante dijo tener prisa, y tener que irse:
- Bueno... -le dijo al despedirse- ¿cuánto me quitas del precio por la vaca de lo que pediste el domingo?.
- Nada. No te quito nada.
- ¡¡¡Pero qué dices... si tu vaca tiene la lengua negra!!! -le replicó despectivamente mientras abandonaba el bar.

¡Vaya enigma! Con cara de tontos nos quedamos.

- Oye -le preguntamos-, ¿pero qué es eso de que tu vaca tiene la lengua negra?.
- Las vacas frisonas (raza lechera) -contestó- tienen la lengua rosada, y las mixtas (de cruce con otras razas) tienen la lengua oscura.
- ¿Y de que color tiene la lengua tu vaca?.
- ¡Y yo qué sé... si nunca se la he mirado!.

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Días más tarde, una noche regresábamos de cenar en la bodega (al pie de una cuba y a la luz de una vela). Y a los citados amigos se les ocurrió entrar en mi establo para ver de qué color tenían la lengua mis vacas... -no, no estaban bebidos :-) -. Yo me sentía incómodo, porque a esa hora las vacas ya estaban acostadas y rumiando su cena. Pero no podía oponerme.

Efectivamente, las vacas se levantaron todas nada más encender la luz y oír voces desconocidas.
Aquellos chavales, mas brutos que un arado :-) , se dirigieron a la primera vaca, y agarrándola uno por los cuernos y otro por los ollares (agujeros para respirar), le hacían abrir la boca.
- ¡¡¡Idiotas -les grité, muy irritado, desde la parte delantera de los pesebres-, dejad en paz a las vacas, y venid acá conmigo!!!.

Cogí un mondaja (peladura) de patata, que, junto con las sobras de pan, mi madre dejaba en un cubo para que se lo echásemos a los animales. Fui enseñándosela una por una... todas las vacas sacaron la lengua, intentando atraparla... la retiraba... y pasaba a otra vaca.
En menos de un minuto, estaba concluida la operación.
Blanca... blanca... blanca... Todas tenían la lengua blanca (rosada).

Nota: El agricultor citado era el difunto Julio Pérez... y los amigos, Santiago Barriuso (Santi), y Emilio Fraile.